Editorial

La actual emergencia climática y la pandemia de coronavirus han afectado el papel y la función de la JAR y, en particular, la plataforma de Research Catalogue , en la que se basa la revista. Durante la pandemia, los formatos en línea se han convertido en una necesidad, permitiendo una comunicación significativa en condiciones de distanciamiento social y ayudando a reducir la necesidad de viajar y, por lo tanto, nuestras huellas de carbono (a pesar de las huellas significativas que Internet supone1). Por muy positivo que sea esto, no hay que olvidar que esos acontecimientos también encajan en las transformaciones históricas relacionadas con la capitalización del mundo académico. Si bien las fachadas de las universidades se han vuelto cada vez más deslumbrantes, en muchos lugares ha aumentado el cierre de talleres y la reducción de los espacios de estudio, lo que ha dado lugar a un excesivo énfasis en las soluciones digitales para cuestiones materiales, culturales y sociales y a una pérdida de las capacidades establecidas desde hace mucho tiempo, los conocimientos incorporados y los encuentros físicos.

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Esas fuerzas no han cambiado mucho durante la crisis actual. Sin embargo, lo que ha empezado a cambiar es el sentido de "normalidad", que se ha vuelto cada vez más híbrido o postdigital. Es decir, en lugar de enfrentar las prácticas analógicas a las digitales como lo hemos hecho durante mucho tiempo, la cuestión ahora se ha convertido en cómo desarrollar e integrar de manera significativa una multiplicidad de prácticas. Sin embargo,la pandemia del coronavirus nos recuerda que los aspectos físicos de la cultura digital -el acceso a la tecnología, la infraestructura y al soporte técnico- también han dado lugar a un mayor desequilibrio entre lxs artistas con y sin filiación institucional y también entre los países o regiones en los que el acceso y la conectividad varían enormemente. Es evidente que no es cierto que, con el aumento de la importancia de Internet, hayan desaparecido las mayores injusticias en todo el mundo; de hecho, se han amplificado de muchas maneras y, en la reciente crisis, particularmente a través de los medios de comunicación social.

Sin embargo, en el ámbito de "lo digital", en el que operamos en tanto revista en línea, se puede observar una multiplicación de las prácticas desde el comienzo de la pandemia de coronavirus. Aunque este proceso ya estaba en marcha antes de los acontecimientos de este año, esta intensificación de la atención hacia Internet ha llevado a entender la creación de arte y la investigación artística como algo más híbrido. Dos experiencias durante este tiempo podrían haber alimentado esto: por una parte, contrariamente a una actitud tradicionalmente escéptica, muchxs artistas han comenzado a experimentar el valor de los espacios en línea para un uso crítico y, lo que es crucial, también para la creación de arte; por otra parte, lxs artistas también han experimentado la pérdida que la disminución de la movilidad y el contacto personal y la falta de oportunidades han significado para ellxs y la calidad de su arte. Estas experiencias varían mucho en todo el mundo, con diferentes estrategias nacionales y regionales de confinamiento y contención en curso, pero también varían mucho entre las propias disciplinas, en las que la base económica de algunas ha prácticamente desaparecido. No obstante, tomadas en conjunto, esas experiencias insinúan el surgimiento de diferentes configuraciones, algunas de las cuales tal vez puedan ya rastrearse en JAR con su experiencia en las regiones fronterizas de la hibridez.

Al hacer una revisión retrospectiva desde esta última edición de JAR hasta la primera, parece claro que no fueron tanto lxs artistas e investigadorxs de los "nuevos medios" quienes optaron por publicar con nosotrxs, sino que fueron a menudo lxs profesionales profundamente comprometidxs con la investigación local, social, cultural y material, quienes buscaron diferentes articulaciones, audiencias y relaciones. Dentro del paradigma de lo global, que la tecnología de Internet representa, parece que lxs artistas han logrado articular la especificidad de lo que están haciendo, lo que les permite estar mucho más cerca de sus materiales y prácticas en un contexto global. Para que esto suceda, hemos insistido durante mucho tiempo en que la publicación de una revista no es algo que se hace "a posteriori", sino que hay que buscar, mantener vivas y desarrollar las nociones de práctica dentro de "un artículo", por muy extraño que esto pueda parecer al principio o incluso a lo largo del proceso.

La propia propuesta de JAR ha sido la de la "exposicionalidad"2, es decir, una extensión de la práctica artística a través de modos de articulación que refuten la (simple) representación. Llevar a cabo la investigación entraña, por ejemplo, diferentes relaciones del medio y del texto, en las que este último no se considera sólo como interpretación del primero y en las que el primero no se concibe solamente como documentación del trabajo en tanto algo "exterior". En lugar de la transparencia de la representación, JAR ha tratado de crear un paradigma en el que la negociación que supone la hibridez forme parte de la creación de significado y en el que el lenguaje pueda activarse en todos los niveles, incluso también en el "sinsentido". Y sí, realmente creemos que tales contribuciones pueden ser evaluadas, pero también que las definiciones de lo que es o no es conocimiento o arte deben ser cambiadas. Sobre esta base, se podría sugerir entonces que cuando se reduce el papel de la representación en las articulaciones expositivas, el conocimiento específico, local e intransferible puede realmente figurar en un contexto global sin que negociaciones perniciosas lo reduzcan a una mera ilustración, necesitando así un pesado texto a su alrededor.

A medida que el excedente (emergencia climática) y el riesgo (pandemia de coronavirus) han empezado a tener más importancia en un entorno cada vez más híbrido, podríamos ver cambios de valores que exigen una mayor propiedad artística de los artículos en circulación mundial, lo que hace mucho más difícil mantener un intercambio constante. Más bien, el "intercambio", tras una recalibración del término, no es entonces una operación formal sino una expresión de calidad para la cual el excedente y el riesgo pueden considerarse aceptables o, de hecho, necesarios. Esto significa que, a veces, puede que no viajemos a algún lugar para dar una conferencia o no hagamos una obra de arte contaminante cuando podemos encontrar alternativas dentro de nuestro repertorio híbrido expandido; sin embargo, puede significar que en otras ocasiones, viajamos y/o contaminamos cuando sabemos que añade calidad en otra esfera. Esto lo vincularía con la tercera crisis en curso: la violencia contra las minorías, en particular las afrodescendientes, tal y como ha destacado (nuevamente) el movimiento Black Lives Matter. Existe la sensación de que ni aquí, ni en el contexto de la emergencia climática y de la pandemia de coronavirus, se puede optar por los negocios tal como eran habitualmente; en particular, cuando la gente comprende que sus decisiones están implicadas en sistemas y estructuras cuyas consecuencias mortales están distribuidas de forma desigual.

Por supuesto, no hay ninguna regla para tomar decisiones. Sin embargo, con el cambio de normalidad aludido ha surgido una práctica respecto de la toma de decisiones en terrenos difíciles y una reconsideración de lo que es importante. En el último editorial3 sugerí que dentro de los procesos editoriales y de revisión por pares podría encontrarse lo que podría llamarse "solidaridad epistémica", es decir, la aparición de tejidos locales, que tal vez no puedan resolver problemas a escala planetaria, pero que sí pueden ocuparse de manera crítica y creativa de las personas, las preocupaciones y los materiales. Mi sensación es que la JAR está muy implicada en esto. Por lo tanto, es desde el ángulo de la generación de calidad y sus condiciones que la exposición se convierte en política, en lugar de que sea a partir de los sistemas de valores establecidos que simplifican la toma de decisiones en base a un precio específico. Una forma de definir lo "artístico" en este contexto puede ser a través de su capacidad de inventar y desarrollar excepciones en lugar de reglas, que pueden ofrecer cualidades, cuando estos "sistemas" están fallando.

Michael Schwab
Editor en jefe

  • 1Por favor, consulte el CO2GLE de Joanna Moll https://www.janavirgin.com/CO2/CO2GLE_about.html para ver esto en tiempo real.
  • 2Schwab, Michael. 2019. “Expositionality.” En Artistic Research. Charting a Field in Expansion, editado por Paulo de Assis y Lucia D'Errico, 27-45. Londres y Nueva York: Rowman & Littlefield. https://www.researchcatalogue.net/profile/show-work?work=790463
  • 3https://jar-online.net/issues/19

***CLICK FOR MORE INFORMATION*** reading as performance / reading as composition

Paul Norman

At the end of ‘Sentences on Conceptual Art’ (1969), Sol LeWitt states: “these sentences comment on art but are not art.” In the same work he also remarks, “If words are used and they proceed from ideas about art, then they are art and not literature, numbers are not mathematics,” thus creating a paradigm. Is writing or talking about artistic ideas art or not?

… Let’s say for now that it could be.

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A Porous Consciousness in and as Artistic Practice: Re-engaging with classical Indian philosophy and aesthetics as a living tradition

Srisrividhiya Kalyanasundaram

Artistic creativity is critically and painstakingly intertwined with ecological creativity in Indian aesthetics. The underlying principles of form, grammar and structure are carefully considered applications and expansions of ecological principles. But what lies at the heart of a consciousness that can enact, embody and expand this creativity principle? I argue that the consciousness principle is 'porosity', an ability to transcend self to enter a state of being where life can move through as a seamless exchange of energy in consecrated time and space.

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Composition as Commentary: Voice and Poetry in Electroacoustic Music

Edmund Hunt

What is the role of a spoken or sung text in an electroacoustic composition? Does it represent anachronism, assigning the role of communication to the voice and thereby depriving more abstract electroacoustic material of its rhetorical force? Does the disembodied, electroacoustic voice distance the audience from the communicative power of the words that are heard?

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Exploring the Efficiency of Artistic Practices within the Context of their Interaction

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The Missing Page: Place as Palimpsest and ‘Foil’

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In this exposition, I analyse the making of The Missing Page, a short film I shot in 2016 (and completed much later, in 2018) in response to the disappearance of my mother, Dorothy, from her home for over twelve hours; she was later diagnosed with dementia. This exposition reflects on the key stages of the project: establishes the aims of the film and its inspirations; the nature of the exploratory research, which took place on location at my parent’s home; and the conclusions I drew.

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